¿Estás dispuesto a santificar el nombre de Dios en tu vida?

Lords Prayer

“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” es como comienza la oración más conocida del cristianismo. Esta oración fue enseñada por el mismo Señor Jesús (Mateo 6:9-13), y no fue casualidad que estas palabras estuvieran ahí. Desde esta primera frase aprendemos lo que Dios espera de nosotros: que su nombre sea santificado.

Esta petición se está volviendo más urgente debido a la creciente falta de respeto por las cosas sagradas. En todo el mundo, vemos personas que tratan la fe a la ligera y sin reverencia, ignorando el mandato de Dios de no tomar su nombre en vano (Éxodo 20:7). Todos los días, la fe es objeto de burlas, ya sea en películas, libros, canciones o chistes. Esto proviene no solo de los no cristianos, que tal vez no se den cuenta de la gravedad de sus acciones, sino también, sorprendentemente, de aquellos que se dicen cristianos. La sociedad actual refleja lo que la Biblia predijo: “[…] y sin cesar mi nombre es blasfemado todo el día.” (Isaías 52:5).

Para entender el significado de santificar el nombre de Dios, primero debemos entender que cuando nos referimos a Dios como “Padre”, Él no es como nuestros padres terrenales, a quienes tenemos por un corto período de tiempo. Dios es el Padre Eterno. Y entender por qué lo llamamos “Padre” es el primer paso para santificar Su nombre.

Cuando Jesús nos enseñó a orar: “Padre nuestro que estás en los cielos”, nos estaba mostrando a quién debemos orar: a Aquel que creó todo. Él es el principio de todo lo que existe. No tiene padre ni madre porque es autoexistente. No fue creado ni nació, y como el Dios Todopoderoso, comenzó a crear todo. Por lo tanto, cuando lo llamamos “Padre nuestro”, lo estamos reconociendo como nuestro Señor, Aquel que nos trajo al ser a través de nuestros padres.

En el pasado, Dios se reveló a Abraham, Isaac e Israel, pero no reveló su nombre. Cuando le habló a Moisés desde la zarza ardiente, simplemente dijo: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14). Pero cuando Su Hijo vino al mundo, Su nombre fue revelado: Jesús. Esta revelación llegó a través de una joven llamada María cuando se le dijo que el Espíritu Santo vendría sobre ella y daría luz a un Hijo llamado Jesús.

Por primera vez en la historia humana, el Nombre de Dios fue revelado: el Señor Jesucristo: Padre (Señor), Hijo (Jesús) y Espíritu Santo (Cristo), tres Personas en un Nombre”.

Esta comprensión de la santidad y grandeza de Dios se hace evidente cuando una persona recibe el Espíritu Santo, porque Él es Dios mismo que mora en ella.

Aquellos que tienen el Espíritu Santo lo valoran por encima de todo lo demás. No dependen de cosas materiales ni de personas, porque su verdadera realización viene de Dios.

Por eso te invitamos a que nos acompañes a nuestro estudio sobre “Santificado sea tu nombre”, donde exploraremos este tema más a fondo. Ven y profundiza tu comprensión de lo que significa santificar el nombre de Dios en tu vida.

Evento: Santificado sea tu nombre
Día y hora: Miércoles a las 19:30h (también a las 7:00h, 12:00h y 16:30h)
Ubicación: Iglesia Universal en español